lunes, 8 de agosto de 2016



La burla como defensa de la libertad

¿Qué tiene que ver la burla con la libertad? La burla, es una acción, que cuando se ejerce busca dejar en ridículo a alguien o algo, si bien a simple vista se ve a la burla como algo bajo y vulgar, mientras el que la ejerce, como a poco más que un bufón incivilizado, en el desarrollo de este pequeño texto buscare dar razones para considerar la burla, no solo como algo que usado en ciertos contextos puede ser una herramienta adecuada, sino también de parte vital del desarrollo de una sociedad libre.




En primera instancia, optare por explicar el contexto en el cual considero es útil y tal vez hasta necesaria la burla, plantéese una situación, en un debate o analizando cierto discurso, en primera medida y como muestra de buena fe , además de tomando al interlocutor como una persona que también opta por la racionalidad, lo más adecuado será pretender una argumentación clara, concisa y de ser posible lo más amena que ese pueda, esto es un caso ideal de debate, se puede ver que estos actos de habla se pueden dar de múltiples formas, no solo en un dialogo directo, sino también por medio de publicaciones, tesis, incluso por acciones, como si de un ajedrez se tratara, muchas veces el debate también nos hace caer en cierta ilusión, en gran medida en un debate no gana necesariamente quien posea la verdad, sino más bien, aquel que argumentara mejor, pero este es un error directo en el concepto de debate.

Ahora bien, tómese el caso de un interlocutor que si bien actúa de buena fe al buscar una argumentación adecuada, muchas veces entra en absurdos, como muchas veces se da en los discursos políticos, no solo contemporáneos, también históricamente se ven estos discursos, en los cuales  en algunos se toman como verdades ciertos presupuestos, sea el caso de un estado “democrático” como en el caso de Estados unidos, donde se delimita el debate para aceptar ciertos supuestos, por ejemplo sobre la inmigración, las guerras en Oriente medio, el desarrollo militar, tomando como presupuesto por ejemplo que ellos pueden intervenir libremente en Oriente medio sin la más mínima consideración del derecho internacional o un motivo claro, mas allá de los actos “terroristas” de una población particular condenan toda una nación, esto ya fue tratado por Chomsky en una serie de libros, en los cuales expone la delimitación del discurso por parte de los medios, creando de manera indirecta una coacción, dejando a la democracia con una estructura meramente formal, pero despojándola de lo esencial.

Viendo el caso un poco más a fondo y antes de entrar puramente en el tema de la burla, podemos ver un caso interesante, un estado donde el control se ejerce sobre el pensamiento de los individuos que lo componen, donde a través de relaciones de poder se puede generar un control social semejante al de un estado totalitarista, pero dado en un nivel diferente, en un estado totalitarista, normalmente se tiende a dar mayor importancia al control social mediante la violencia, que , como Foucault pone de manifiesto, mediante a la coacción ejercida por ciertas instituciones, por ejemplo, la escuela, los medios de comunicación, cárceles, hospitales psiquiátricos, entre otras instituciones. El control de pensamiento es algo que se ejerce ya sea cuando se tienen presuposiciones  en un discurso dado, véase los ejemplos dados por Chomsky, o cuando de hecho un sujeto acepta de manera absoluta un discurso dado, ya sea en un debate o en un orden social.



La burla nos permite zafarnos de esto, cuando la argumentación no nos es útil, ya sea porque el interlocutor no considera cambiar las presuposiciones de su discurso o cuando ya tenemos a un dogmático, la burla nos permite reducir tal dogmatismo a lo que es, una burla a la razón, véase el caso del Marques de Sade, haciendo burla de su sociedad, arremetía directamente contra el dogmatismo, contra aquellas convenciones sociales que ahogaban el pensamiento de aquella época, podemos retratar mas ejemplos, sin embargo, la burla saca al dogmatismo de su hermética caja, de su amurallado castillo, donde si no es ridiculizado al menos deberá defenderse, bien sea ridiculizando o yendo al camino del discurso racional, donde puede ser reevaluado, analizado y refutado de manera correcta.

La burla en tal caso es pues la última trinchera contra el dogmatismo, contra la coacción, cuando la racionalidad no puede tomar partido, la burla puede hacerlo, cuando los medios dicen X y se toma de burla, su validez queda reducida a la de la gallina cruzando la calle, la libertad asi puede protegerse , libertad de pensamiento protegida por una fina y elegante burla, puede destruir hasta el prejuicio mas arraigado, llevándolo a un absurdo insostenible.
 

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